La igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito laboral solo puede conseguirse erradicando cualquier situación en las que pueda producirse algún tipo de desigualdad o discriminación hacia las mujeres. En este sentido, no puede menospreciarse el papel que la comunicación en el entorno laboral puede desempeñar para alcanzarla de forma real y efectiva. De hecho, así lo refleja la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, que recoge en su articulado la necesidad de utilizar un lenguaje incluyente y no sexista como un principio transversal.
El uso de una comunicación no sexista e inclusiva es esencial para crear un ambiente de trabajo respetuoso y equitativo. Cuando una persona no es nombrada o no está representada, se genera una barrera que afecta a la colaboración y al sentido de pertenencia, además de constituir una situación de discriminación. Por eso, hay que prestar especial atención a la forma de comunicarse en los entornos de trabajo y tomar medidas efectivas para asegurar la visibilización de las mujeres, eliminar estereotipos de género y sesgos, prevenir el acoso y fomentar una cultura organizacional respetuosa.
¿Qué es el lenguaje no sexista e incluyente?
Como herramienta de comunicación, el lenguaje no sexista tiene como objetivo erradicar los estereotipos de género y prevenir la discriminación. Con el fin de fomentar la igualdad y visibilizar a las mujeres, utiliza recursos que evitan ocultar o relegar a cualquier género, especialmente evitando el abuso del masculino genérico.
A su vez, el lenguaje incluyente reconoce la naturaleza sexuada de nuestra realidad. Permite que hombres y mujeres se expresen desde su propio género y reciban mención según el sexo al que pertenecen, evitando la invisibilización o subordinación de cualquiera de ellos. Además, en el plano visual, promueve que las imágenes reflejen una representación equitativa y libre de estereotipos de género.
Comunicación inclusiva en el día a día del entorno laboral
Independientemente de tratarse de comunicación oral o escrita, existen unos principios básicos que van a garantizar que sea inclusiva y no sexista:
- Adecuar el género a la identidad de la persona.
- Usar sustantivos colectivos y genéricos. Por ejemplo, en lugar de ‘trabajadores’, referirse a la ‘plantilla’ o al ‘equipo’.
- Desdoblar solo cuando sea necesario. Es mejor optar por el uso de términos neutros. Por ejemplo, ‘ciudadanía’ en lugar de ‘las y los ciudadanos’.
- Utilizar las mismas fórmulas de tratamiento para ambos géneros. Aún es frecuente que, cuando se trata de un hombre, se utilice solo el apellido, mientras que, si es una mujer, se recurra al nombre de pila precedido de alguna forma de tratamiento, como señora o señorita, o bien se use el nombre y el apellido.
- Evitar nombrar con marcas de género determinadas profesiones y oficios que, por condicionamientos históricos y sociales, se acuñaron únicamente con una forma masculina o femenina.
- Garantizar la visibilidad de las mujeres en el contenido visual, evitando recurrir a la figura masculina como representación genérica de todo el equipo, y descartando el empleo de logotipos, iconos o símbolos sexistas o androcéntricos.
- Evitar el uso de imágenes estereotipadas de mujeres y hombres.

El reto de la comunicación digital en el entorno laboral
Con la implantación de la comunicación digital, han surgido nuevos retos que se deben abordar en los distintos ámbitos para garantizar que sea incluyente y no sexista:
- Mensajería instantánea (Slack, Teams, correo electrónico, etc.). La inmediatez puede influir negativamente. Por eso, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Utilizar saludos neutros y grupales. Por ejemplo, utilizar “Hola equipo” en lugar de “Hola todos”.
- Evitar el uso de apodos o tratos informales.
- Evitar roles de género en los canales.
- Utilizar una firma de correo inclusiva.

- Reuniones (Teams, Zoom, Meet, etc.). La dinámica de las videollamadas presenta algunos desafíos:
- Promover el reparto de roles no sexista. Por ejemplo, no asumir que alguna mujer será la encargada de tomar notas.
- Gestionar los turnos de palabra para una participación equitativa de hombres y mujeres.
- No dudar de la competencia técnica de las personas por cuestiones de género.
- Utilizar un lenguaje visual inclusivo.
- Gestión de proyectos (Asana, Trello, Jira, etc.). Es importante revisar las tareas y garantizar:
- El uso de nombres de tareas descriptivos y neutros.
- Comentarios centrados en la tarea y no en la persona.
- Estar alerta para detectar micromachismos.
La implementación de la comunicación no sexista e inclusiva se encuentra en constante desarrollo debido al dinamismo del lenguaje y los entornos laborales. Desde la Xunta de Galicia ofrecemos herramientas que faciliten su implantación. Ese es el caso de nuestra Guía de linguaxe non sexista e inclusiva, que se inscribe en lo dispuesto en la Ley y ofrece recomendaciones adaptadas a contextos específicos. Además, incluye una lista de verificación para comprobar si se está utilizando un lenguaje inclusivo y no sexista. Desde la Secretaría General de Empleo y Relaciones Laborales animamos a todas las organizaciones a descargarla y emplearla en su día a día.