Retomamos la sección dedicada a Figuras relevantes en la igualdad laboral, cuyo objetivo es visibilizar la labor de mujeres que han logrado hitos importantes en este ámbito. En la publicación de hoy, queremos visibilizar a una mujer no muy conocida pero que marcó un hito en la historia de las mujeres gallegas: Concepción Pérez Iglesias, la primera alcaldesa de Galicia.
Cuando hablamos de los grandes logros en materia de igualdad en el ámbito de la esfera política, solemos pensar en dos grandes fechas: el derecho al voto logrado el 1 de octubre de 1931, con el conocido debate parlamentario de Clara Campoamor, y el primer proceso electoral en el que participaron las mujeres en noviembre de 1933. Sin embargo, hay también una historia anterior y menos contada: la de las primeras mujeres que, antes de poder votar en igualdad, ya ocupaban cargos públicos en sus pueblos. Concepción Pérez Iglesias fue una de ellas.
¿Quién es Concepción Pérez Iglesias?
Concepción Pérez Iglesias, Doña Concha para sus vecinas y vecinos, nació en Santiago de Compostela el 12 de diciembre de 1881. En esta ciudad emprendió sus estudios de magisterio. A los 20 años obtuvo el título de maestra y fue destinada a la Escuela Nacional de Niñas de Portas (Pontevedra), en donde inició su vida profesional y personal, tras su matrimonio con Amador Méndez Santamaría.
A los pocos años, se quedó viuda a causa de la epidemia de la gripe que asoló España. Este hecho resultó determinante en su vida, ya que, tras el golpe de Estado de 1923, se permitió votar y acceder a la vida pública a las viudas como mujeres cabeza de familia. En ese momento le propusieron unirse al gobierno local como concejala. Sin embargo, durante el pleno de su toma de posesión, fue escogida por la corporación municipal como alcaldesa de Portas debido a la renuncia del anterior alcalde, Cesáreo Besol Oriase, y se convirtió en la primera alcaldesa de Galicia (y segunda de España, tras Matilde Pérez Mollá).
Su figura fue recuperada para la exposición 8 mulleres galegas que moveron os marcos, que la Biblioteca de la USC dedicó a ocho pioneras gallegas en 2025.

El legado de Doña Concha
Las evidencias históricas demuestran que, a lo largo de sus cinco años al frente del Ayuntamiento (1925-1930), promovió la edificación de cuatro escuelas, mejoró las vías de comunicación del municipio y consiguió que se contratara a un médico y a una matrona. Al dejar la alcaldía, volvió a las aulas y continuó educando a nuevas generaciones del municipio hasta su traslado definitivo a la Escuela Nacional de Guadalupe, en Santiago de Compostela, donde estuvo enseñando hasta poco antes de morir, en 1939.
Más allá de este legado de logros administrativos, Concha es una de las grandes pioneras gallegas por varios motivos:
- Ocupó un espacio de poder antes del sufragio pleno. Según la catedrática emérita de historia contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Guadalupe Gómez-Ferrer, las primeras alcaldesas se estudian en el marco de la designación de mujeres promovido por el Estatuto Municipal de 1924, que, por primera vez, otorgó a las mujeres un voto administrativo y abrió la puerta a las concejalas y alcaldesas. Aquel derecho era restrictivo, pero Concha ejerció un poder que hasta entonces les estaba vetado.
- Abrió un camino desconocido para las mujeres. La obra colectiva Mujeres en los gobiernos locales. Alcaldesas y concejalas en la España contemporánea (Biblioteca Nueva, 2015) sostiene que la presencia de mujeres en los poderes locales pasó de ser excepcional en las primeras décadas del siglo XX a convertirse en un hecho habitual. Esa transición empezó con mujeres como Concha.
- Gobernó en el ámbito local, mostrándose cercana a la ciudadanía. La política municipal resuelve lo cotidiano, lo que afecta a vecinas y vecinos en su día a día. El hecho de que una mujer la ejerciera en Galicia, en un entorno rural, a finales de los años veinte del siglo pasado supuso un cambio simbólico y real sobre quién podía decidir en lo común.
Aunque la historia revela que Concepción Pérez Iglesias no consiguió su cargo de alcaldesa en las urnas, esto no resta valor a su figura, ya que muestra que la presencia de mujeres en cargos públicos precedió a su plena ciudadanía política. Así lo demuestran datos de la Federación Gallega de Municipios y Provincias (FEGAMP), de octubre de 2026, que reflejan que había 74 mujeres alcaldesas en Galicia, lo que supone el 23,6% del total.
En definitiva, su figura no solo destaca por ser la primera alcaldesa de Galicia, sino que también simboliza el coraje y la determinación de aquellas mujeres que, pese a las limitaciones impuestas, consiguieron abrirse paso en la política local. A través de su gestión, Doña Concha promovió mejoras en su comunidad y desafió las normas establecidas demostrando que las mujeres debían de tener voz en la toma de decisiones. Su historia se entrelaza en los pilares de la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la sociedad.