El impacto de las políticas de igualdad en las entidades del tercer sector de Galicia

La web de igualdad laboral de la Xunta de Galicia, impulsada por la Secretaría General de Empleo y Relaciones Laborales, comienza el año con una publicación centrada en analizar el impacto de las políticas de igualdad en las entidades del tercer sector en Galicia. Para ello, en primer lugar, es necesario conocer una serie de conceptos clave.

El primero de ellos, la definición de entidad del tercer sector. La Ley 43/2015, de 9 de octubre, del Tercer Sector de Acción Social indica que las entidades del tercer sector son aquellas organizaciones de carácter privado, surgidas de la iniciativa ciudadana o social, bajo diferentes modalidades, que responden a criterios de solidaridad y de participación social, con fines de interés general y ausencia de ánimo de lucro, que impulsan el reconocimiento y el ejercicio de los derechos civiles, así como de los derechos económicos, sociales o culturales de las personas y grupos que sufren condiciones de vulnerabilidad o que se encuentran en riesgo de exclusión social.

Así que pueden considerarse entidades del tercer sector las asociaciones, las fundaciones, así como las federaciones o asociaciones que las integren. También son entidades del tercer sector las conocidas con el nombre de ONGs (organizaciones no gubernamentales), ya que están constituidas como figuras de derecho privado bajo la forma de asociaciones o fundaciones, sin ánimo de lucro, de iniciativa social, independientes de la administración pública y con fines humanitarios, sociales o de cooperación al desarrollo.

Además, es importante conocer el significado del impacto de las políticas de igualdad. Como se comentó en detalle en esta publicación de nuestro blog, medir el impacto de una política significa evaluar los efectos reales que dicha política ha tenido sobre las personas afectadas o sobre un proyecto determinado, una vez que ha sido implementada. Además, también se debe determinar qué ha pasado en comparación con lo que habría ocurrido si la intervención no se hubiera llevado a cabo.

En el tercer sector se puede evaluar el impacto del impulso de políticas de igualdad en dos áreas diferenciadas: a nivel de los proyectos que impulsan y a nivel de la propia organización. Esta publicación está centrada en el impulso de políticas de igualdad a nivel de proyectos.

Igualdad y proyectos del tercer sector

Las entidades sociales, agente clave para la defensa y promoción de los derechos e intereses sociales de toda la ciudadanía y garante del bienestar y la cohesión social, trabajan en áreas como:

  • Inclusión social y lucha contra la pobreza: ayudan a colectivos vulnerables, como las personas con discapacidad o migrantes. Impulsan programas de acceso al empleo, formación, etc.
  • Derechos humanos y ciudadanía: defienden y promueven los derechos fundamentales de las personas.
  • Salud y atención sociosanitaria: apoyan la investigación médica y desarrollan la atención sociosanitaria de personas mayores, con discapacidad…
  • Medio ambiente: trabajan en la protección y concienciación sobre la sostenibilidad ambiental.
  • Educación y cultura: fomentan la educación, la cultura y el desarrollo comunitario.
  • Cooperación al desarrollo: impulsan proyectos vinculados a las anteriores temáticas en países en vías de desarrollo.

Todas ellas susceptibles de incorporar la perspectiva de género.

Cómo integrar la perspectiva de género en los proyectos del tercer sector

Los proyectos impulsados por entidades sociales suelen poder optar a subvenciones impulsadas por las diferentes administraciones públicas. Si optan a una ayuda impulsada por la Xunta de Galicia, es importante tener en cuenta que la Ley 7/2023 de Igualdad de Galicia, recoge en su artículo 85, que las subvenciones se configuran teniendo en cuenta el objetivo de fomentar la igualdad de género, bien como objeto principal de las subvenciones, bien de forma indirecta, integrando la perspectiva de género como objetivo transversal.

Para que los proyectos impulsados por el Tercer Sector integren la perspectiva de género deben, como mínimo, tener en cuenta los siguientes requisitos:

  1. Análisis del punto de partida. Evaluar los antecedentes y realizar un breve diagnóstico sobre la situación inicial que, posteriormente se refleja en la justificación del proyecto. En esta fase se debe identificar si la situación y posición de mujeres y de hombres presenta desequilibrios o desigualdades.
  2. Definición de las personas beneficiarias del proyecto. Identificar a las personas beneficiadas, tanto directa como indirectamente, analizar su posible distribución por sexo (entre otras variables) y adaptar las actividades a sus necesidades.
  3. Definición de los objetivos del proyecto. En ellos, además de cuestiones macro (por ejemplo, aumento de la tasa de empleo entre el colectivo de las personas migrantes) se debe reflejar qué se pretende cambiar en relación a las desigualdades detectadas entre mujeres y hombres y en qué medida se pueden modificar o influir sobre ellas.
  4. Contenido de las actuaciones. A la hora de plantear las actividades es necesario, además de una completa descripción de las mismas, realizar un análisis sobre cómo se va influir sobre la igualdad y, en su caso, introducir medidas de acción positiva.
  5. Evaluación del proyecto. Para finalizar, es necesario recabar datos cuantitativos y cualitativos que reflejen la presencia de las mujeres y hombres, su influencia en el desarrollo del proyecto, la distribución de acceso de los recursos que pone en marcha y como el planteamiento de la actividad contribuye a modificar estereotipos, roles y valores sociales.

Como consejo final, es importante conocer en detalle las políticas de igualdad que impulsan las diferentes administraciones públicas para vincular el proyecto con los planes o líneas estratégicas de igualdad que las desarrollan, garantizando de esta forma que el valor social se multiplique.

Desde la Secretaría General de Empleo y Relaciones Laborales, animamos a las entidades sociales a integrar la igualdad en sus proyectos y a realizar una evaluación del impacto conseguido, como herramientas clave para seguir avanzando conjuntamente hacia una sociedad más justa, igualitaria, equitativa e inclusiva.