El impacto de las políticas de igualdad en la productividad y en el clima laboral

Hoy en día, conseguir que las empresas sean capaces de competir a un alto nivel es un reto al que tiene que hacer frente todo el sector productivo en su conjunto. Además, lograr que su capital humano sea su principal ventaja competitiva es una de las prioridades de los planes estratégicos de las direcciones de gestión de personas en las organizaciones.

La Cámara de Comercio de España define la competitividad empresarial como la capacidad que tienen las organizaciones de hacer las cosas mejor que su competencia, ya sea en términos de producto, producción, costes, calidad,… de manera que al final suponga una ventaja a la hora de hacer nuestro negocio más rentable. Por otro lado, la productividad es un indicador relacionado con el rendimiento y la eficiencia en las empresas, que mide la relación entre la producción de bienes y servicios y los recursos utilizados para producirlos.

Productividad no implica necesariamente competitividad (una empresa altamente productiva puede no ser competitiva en su mercado); y una empresa altamente competitiva puede no ser tan productiva como debiera. No obstante, no hay lugar a dudas, de que el capital humano es hoy la principal fuente de ventaja competitiva de las empresas.

Durante años, las políticas de igualdad en las empresas se han entendido, sobre todo, como una obligación normativa derivada de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y, más recientemente, del Real Decreto 901/2020, de 13 de octubre, por el que se regulan los planes de igualdad y su registro. Sin embargo, la evidencia deja cada vez más claro que estas políticas no son solo un requisito legal, sino una palanca real de mejora organizativa, con efectos medibles en el clima laboral y, por tanto, en la productividad y competitividad.

Igualdad y productividad

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulado Las mujeres en la gestión empresarial: Argumentos para un cambio, elaborado a partir de encuestas a cerca de 13.000 empresas de 70 países, se evidencia que más del 60% de las compañías que percibieron mejoras gracias a sus políticas de diversidad de género señalaron un aumento en su rentabilidad y productividad, llegando en algunos casos hasta un 20% más de rendimiento en las empresas con mayor presencia femenina en puestos de dirección.

Conclusiones similares se desprenden del estudio Diversity matters even more: The case for holistic impact, realizado por la consultora McKinsey & Company, que muestra que las compañías situadas en el cuartil superior de diversidad de género en sus equipos ejecutivos, es decir, el 25% de las empresas con mayor equilibrio entre hombres y mujeres en su dirección, tienen entre un 25% y un 39% más de probabilidades de obtener una rentabilidad superior a la media, según la edición del estudio.

A nivel europeo, el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE) ha desarrollado un modelo econométrico aplicado a los países de la Unión Europea que concluye que reducir las brechas de género contribuye al crecimiento económico tanto por la vía de una mayor participación laboral como por su impacto positivo sobre la productividad.

Todos estos estudios coinciden en señalar que en los entornos laborales con mayor diversidad de género y políticas de igualdad consolidadas se logra:

  • Mejorar en la toma de decisiones, ya que los equipos diversos aportan perspectivas y enfoques diferentes ante un mismo problema.
  • Reducir el absentismo y la rotación de personal, especialmente cuando las medidas de igualdad se combinan con medidas de conciliación y corresponsabilidad real.
  • Atraer y retener más al talento, en un contexto donde las personas trabajadoras valoran cada vez más trabajar en organizaciones comprometidas con la igualdad real.
  • Optimizar el desempeño de los equipos, al eliminar sesgos en procesos de selección, promoción y retribución que limitaban el aprovechamiento del talento disponible.

Igualdad y clima laboral

Por otro lado, se puede definir el clima laboral, como el conjunto de percepciones, actitudes y emociones que tienen las personas trabajadoras sobre su entorno de trabajo. Refleja cómo se sienten respecto a su ambiente laboral, la cultura organizacional, las relaciones interpersonales y las condiciones en las que desempeñan sus tareas. Favorecer un clima laboral positivo no solo mejora el bienestar de las personas trabajadoras, sino que también reduce costes asociados a bajas, conflictos internos o pérdida de talento cualificado, con impacto directo en la productividad y competitividad empresarial.

Para lograr un buen clima laboral es imprescindible trabajar en la construcción de una cultura organizativa donde la igualdad de oportunidades sea una realidad. Entre los principales beneficios que aportan las políticas de igualdad a la mejora del clima en las entidades destacan:

  • Mayor sensación de justicia y transparencia, especialmente cuando existen herramientas como el registro retributivo o auditorías salariales que garantizan igualdad de trato salarial.
  • Reducción de conflictos derivados de la discriminación o el acoso, gracias a protocolos claros de prevención y actuación vinculados a estas situaciones.
  • Aumento del compromiso y la implicación del personal, al sentirse valorado con independencia del sexo, la edad o cualquiera que sea su situación personal.
  • Mejora de la reputación interna y externa de la empresa, lo que repercute positivamente en la imagen de marca empleadora.

Acciones como el diseño e implantación de planes de igualdad, la programación de formaciones a equipos directivos y mandos intermedios en liderazgo inclusivo y gestión de la diversidad, aprobación de medidas de corresponsabilidad como elemento clave para equilibrar la vida personal, familiar y laboral de toda la plantilla y el establecimiento de canales de comunicación y escucha activa que permitan detectar y corregir posibles desigualdades, son algunas de las actuaciones asociadas a políticas de igualdad laboral que pueden poner en marcha las organizaciones.

Desde la Secretaría Xeral de Emprego e Relacións Laborais de la Xunta de Galicia trabajamos para impulsar entre las empresas gallegas una cultura de igualdad real, ofreciendo formación, recursos y asesoramiento, convencidas de que la igualdad y la competitividad empresarial son objetivos complementarios.