La inteligencia artificial (IA) se ha instaurado en pocos años como uno de los motores de cambio e innovación en el mundo laboral actual. Es precisamente la rápida evolución y la irrupción precipitada en las empresas, lo que nos lleva a preguntarnos si esta tecnología llega a todas las personas por igual. La respuesta es que no.
La IA presenta grandes oportunidades y avances, pero no gestionarla correctamente puede llevarnos no solo a perpetuar las desigualdades de género ya existentes en el mercado laboral, sino que también corremos el riesgo de que éstas sean reproducidas e incluso amplificadas. Esta realidad hace que sea necesario y urgente el análisis de los sistemas de la inteligencia artificial con perspectiva de género y la puesta en marcha de regulación y estrategias que atiendan específicamente a la utilización de la equidad en la toma de decisiones de estos sistemas.
¿Cómo puede la IA generar desigualdades de género en el mercado laboral?
Las desigualdades en el ecosistema tecnológico pueden darse en diferentes fases del proceso, en este apartado analizamos las principales según el Instituto de las Mujeres:
- Existencia de sesgos en el algoritmo que generen, perpetúen o amplifiquen situaciones de discriminación por razón de sexo o género. Los sistemas de IA se entrenan con grandes cantidades de datos históricos y, si esos datos reflejan desigualdades del pasado, tienden a aprenderlas como un patrón válido a repetir. El factor humano de quienes diseñan y supervisan los sistemas (habitualmente equipos poco diversos y sin formación en igualdad), la falta de representatividad de los datos, la opacidad de sistemas complejos dificulta detectar la discriminación.
Una falta de transparencia y una dificultad a la hora de rendir cuentas que puede disfrazar de neutral a un sistema discriminatorio. Algunos de los ejemplos de casos reales incluyen herramientas de selección que penalizan currículums con términos asociados a mujeres, generadores de currículums que describen a las candidatas como más jóvenes e inexpertas frente a los varones o sistemas de evaluación de imágenes que penalizan a mujeres negras por llevar peinados naturales.
- Sectores feminizados, más expuestos a la automatización. Según datos de Eurostat en torno al 20% de las empresas europeas ya usan tecnologías IA, y, en España, la emplean entre el 18% y el 22% de los puestos de trabajo. Esta irrupción de los sistemas de IA no se reparte de forma homogénea, sino que sectores como la educación, la sanidad o los servicios (tradicionalmente feminizados) ven cómo la IA se incorpora progresivamente a la gestión de tiempos, cargas de trabajo y toma de decisiones.
Esta nueva realidad laboral trae consigo beneficios que implicarán necesariamente una transformación profunda de la organización del trabajo aliviando cargas administrativas o simplificando procesos, pero también puede generar riesgos específicos en estos sectores feminizados, como la intensificación del trabajo, la pérdida de autonomía en la toma de decisiones o la reconfiguración de funciones sin una mejora proporcional en las condiciones laborales. A esto se suma la realidad estructural en la que las mujeres continúan asumiendo de forma desigual las responsabilidades de cuidados, lo que condiciona su capacidad de formarse o adquirir nuevas habilidades que faciliten su presencia en nuevos empleos digitales.

- La brecha educativa y de formación. La representación de las mujeres en disciplinas STEM continúa siendo inferior a la de los hombres. El informe de brecha digital de género del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad, afirma que solo el 19,6% de las personas especialistas digitales en España son mujeres. Esta realidad es una consecuencia de estereotipos que se instalan desde edades tempranas y de una orientación académica que sigue alejando a las mujeres de las carreras técnicas.
Esta desigualdad también limita las oportunidades profesionales de las mujeres en uno de los sectores con mayor crecimiento de la economía actual, y hace que parte de las decisiones sobre cómo se diseñan y gobiernan los sistemas de IA se tomen sin una representación equilibrada de la sociedad a la que afectan. Tener equipos más diversos o datos de mejor calidad ayuda a reducir los sesgos, pero no garantiza por sí solo una tecnología neutra. Hace falta, además, incorporar de forma transversal la perspectiva de género y un enfoque de derechos humanos en todo el ciclo de vida de estos sistemas.
Marco normativo en Europa y España
En el plano normativo, el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), en aplicación progresiva desde 2024, clasifica como de «alto riesgo» los sistemas de IA usados en selección, condiciones laborales, promoción, despido o evaluación del rendimiento. Esto obliga a las empresas a garantizar supervisión humana efectiva, realizar evaluaciones de impacto antes de desplegar estos sistemas y asegurar la calidad de los datos de entrenamiento.
En España, este marco se combina con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial que tiene como objetivo estratégico “Potenciar una IA inclusiva y sostenible como vector transversal para afrontar grandes desafíos, como la brecha digital, la brechas de género, el apoyo a la transición ecológica y la vertebración territorial”. La Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), es la autoridad de referencia en la vigilancia de estos sistemas desde el año 2026. Destaca el convenio entre AESIA y el Instituto de las Mujeres para coordinar la detección de sesgos algorítmicos de género y el artículo 64.4.d) del Estatuto de los Trabajadores, que reconoce el derecho de la representación legal de la plantilla a conocer los parámetros de los algoritmos o sistemas de inteligencia artificial que afectan a sus condiciones laborales y al acceso y mantenimiento del empleo.

La IA en Galicia
A escala autonómica, en 2025 se aprobó la Ley 2/2025, de 2 de abril, para el desarrollo e impulso de la inteligencia artificial en Galicia, pionera en España, que reconoce, entre otros, el derecho de la ciudadanía a la igualdad frente a los sistemas de IA de la Administración, incluida la corrección de sesgos discriminatorios.
El Estudio sobre el marco ético y normativo de la IA en Galicia, elaborado en 2023 por la Agencia para la Modernización Tecnológica de Galicia (Amtega) junto a las tres universidades públicas gallegas, sitúa la diversidad, imparcialidad y equidad como uno de los siete principios éticos para una IA fiable y facilita una serie de indicadores en materia de igualdad para controlar el avance ético. A su vez, la Xunta de Galicia impulsa la “Estrategia Gallega de Inteligencia Artificial 2030: hacia una Galicia inteligente”, que garantiza el respeto de los principios éticos y legales (especialmente la perspectiva de género) en la aplicación de la inteligencia artificial en la sociedad gallega y que prevé una inversión pública de más de 330 millones de euros
Además, la Xunta de Galicia impulsa también otras iniciativas de IA en el territorio como el Nodo galicIA, un espacio de encuentro y colaboración para impulsar las tecnologías que habilitan la Inteligencia Artificial en la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, el Plan de Promoción del Talento Digital (Digitalent) o el programa Girl Steam.