Día Mundial de la Salud Mental Materna

Desde 2016, el primer miércoles del mes de mayo, se celebra anualmente el Día Mundial de la Salud Mental Materna, una fecha que tiene como objetivo la sensibilización sobre trastornos de salud mental en el período perinatal (etapa que comprende desde el embarazo hasta el primer año tras el nacimiento) para que las madres busquen el apoyo, tratamiento o acompañamiento necesario y mejoren su vivencia de la maternidad. Esta fecha también reivindica la formación de profesionales y los avances en los sistemas de salud a nivel global para mejorar la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales perinatales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) concluye que 1 de cada 5 mujeres experimentan un trastorno perinatal (que incluyen depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y psicosis posparto) y se estima que 7 de cada 10 ocultan o minimizan sus síntomas. Pese a las cifras, y en gran parte por el estigma social vinculado a la maternidad, estas enfermedades suelen pasar desapercibidas, lo que implica que millones de madres atraviesan estos procesos sin el acompañamiento o tratamiento adecuado, produciendo no solo un impacto negativo en su salud mental, sino también en la del/de la menor e incluso en el vínculo familiar y en el entorno.

Fortalecer la atención a la salud mental perinatal, fomentar una atención respetuosa de la maternidad y trabajar activamente en la erradicación de la estigmatización de las mujeres en este período de especial vulnerabilidad, son tres pilares fundamentales para salvaguardar el bienestar y la salud perinatal de mujeres en todo el mundo.

Factores, promoción y prevención

Los factores que afectan a la salud mental materna son múltiples, por lo que, realizar una correcta promoción y prevención puede contribuir de forma directa a mejorar la realidad de millones de mujeres y a reducir la exposición a factores de riesgo en la época perinatal. La OMS reconoce la promoción de la salud mental perinatal como el apoyo directo a personas para que se puedan desarrollar y la creación de entornos que favorezcan el bienestar mental. Para esta organización, la prevención de estos trastornos se traduce en el aumento de la concienciación sobre sintomatología y señales de alerta para favorecer la detección precoz.

Dentro de las medidas de promoción y prevención de los trastornos de salud mental perinatal la OMS destaca:

  • La psicoeducación. Herramienta clave para capacitar a las mujeres, gracias a la divulgación de información sobre enfermedades mentales y posibles tratamientos, para que conozcan la sintomatología y los recursos disponibles.
  • La gestión del estrés. Integrar ejercicios de control del estrés en el período perinatal puede contribuir de manera determinante al bienestar de la mujer y a prevenir un agravamiento de la sintomatología.
  • El refuerzo del apoyo social. Contar con una red de familia y amistades que ofrezcan apoyo emocional y práctico es un factor clave para la salud mental de la madre.
  • El fomento del funcionamiento y de las habilidades para la vida. Las mujeres que sufren trastornos mentales pueden encontrar dificultades a la hora de desarrollar su vida diaria con autonomía. Por ello, implementar acciones y actividades que contribuyan a su aprendizaje y a su participación plena en la sociedad puede ser fundamental para minimizar los riesgos psicosociales a los que se enfrentan.
  • El reconocimiento de trastornos mentales. Dotar a los sistemas de salud perinatales de herramientas para fortalecer la detección precoz de estos trastornos y establecer protocolos de actuación ágiles y personalizados.

La salud mental materna es un asunto de salud laboral

La salud mental perinatal ha de ser un factor a tener en cuenta dentro de la salud laboral de las entidades, ya que el período que se considera de afección comienza durante el embarazo y termina un año después del nacimiento del/de la menor, lo que abarca tiempo de actividad laboral para las mujeres. En esta etapa de especial vulnerabilidad, las madres se ven expuestas a diferentes riesgos y retos que han de afrontar, que pueden generar problemas de salud mental que les afecten no solo a ellas sino también a su entorno. En este esquema, el compromiso laboral y la posición de las organizaciones puede funcionar como un factor de prevención, activando mecanismos que faciliten la conciliación entre la vida laboral y familiar y acompañando las necesidades específicas de las mujeres en esta etapa, o como un riesgo cuando no se tiene en cuenta este cambio en las circunstancias.

Desde la perspectiva de la vigilancia de la salud, los trastornos perinatales pueden tener un efecto vinculante temporal en el desempeño de la trabajadora afectando a su capacidad de concentración, carga cognitiva, falta de motivación o privación del sueño, lo que puede afectar a su productividad. Por ello, desde las entidades se deben implementar modificaciones temporales en la realidad laboral de las trabajadoras para evitar que la relación laboral sea un factor que contribuya a agravar los posibles trastornos perinatales.

En el ámbito normativo, destaca el artículo 26 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, dedicado a la protección de la maternidad y aplicable durante el embarazo y el período de lactancia.

Algunas de las acciones que se pueden desarrollar desde las empresas para favorecer la salud mental materna, más allá de aquellas recogidas en la legislación laboral vigente, son:

  • Incorporar la salud mental perinatal como factor de riesgo psicosocial dentro de la evaluación de riesgos laborales de la empresa, con el fin de incluirla en el plan de formación (para toda la plantilla) y establecer medidas preventivas específicas.
  • Establecer procedimientos de incorporación gradual tras la suspensión del contrato de trabajo por nacimiento de menor, para conocer su estado de salud mental, para valorar cargas laborales (y ajustarlas de forma discreta y coherente) y flexibilizar los tiempos.
  • Flexibilidad horaria y espacial (siempre que sea posible), como medida preventiva clave que permita a la trabajadora poder adaptar sus horarios de entrada y salida y la localización desde la que desarrolla su trabajo. Se recomienda que estas medidas se recojan por contrato o en un acuerdo firmado por ambas partes para garantizar su aplicación.
  • Actualizar el Programa de Asistencia a la persona Empleada (EAP) o coberturas sanitarias privadas para garantizar una atención específica durante el período perinatal (en caso de que la empresa lo ofrezca), una acción que demuestra el compromiso de la empresa con la salud mental en el período perinatal.
  • Establecer un procedimiento de seguimiento y acompañamiento para las trabajadoras en período perinatal y posparto, que garantice un seguimiento respetuoso y no invasivo por parte de una persona designada por la empresa, que aporte un espacio seguro para la trabajadora desde el que valorar necesidades específicas que la empresa pueda facilitar.
  • Promover una cultura organizativa proactiva y explícita de apoyo a la maternidad, que garantice a las trabajadoras que esta etapa vital no comprometerá su desarrollo ni su seguridad profesional y que demuestre que la empresa es una organización preparada para acompañar este proceso.

Estas medidas se podrían negociar e incluir en los convenios colectivos, garantizando así su cumplimiento y aplicación efectiva.

Desde la Secretaría General de Empleo y Relaciones Laborales de la Xunta de Galicia recomendamos a las organizaciones gallegas implementar medidas concretas que protejan la salud mental perinatal y conviertan el entorno laboral en un espacio de apoyo real para las madres trabajadoras.