Figuras relevantes en la igualdad laboral: Claudia Goldin

Estrenamos una nueva sección, Figuras relevantes en la igualdad laboral, con la que pretendemos visibilizar el trabajo de personas cuyos logros han tenido mucha importancia en el ámbito de la igualdad laboral. Para inaugurarla, hemos elegido a Claudia Goldin, la investigadora que recibió el Premio Nobel de Economía 2023 por sus estudios pioneros sobre la brecha de género. Su figura ha sido fundamental para el avance en la comprensión del mercado laboral femenino, tal como destacó la Academia Sueca cuando anunció el galardón. Además, sus investigaciones han descubierto los factores clave y las principales fuentes de esas diferencias de género en el mercado laboral.

¿Quién es Claudia Goldin?

Nacida en Nueva York en 1946, Claudia Goldin es experta en historia de la economía y economía del mercado laboral. Estudió la licenciatura en la Universidad de Cornell y completó su doctorado en economía en la Universidad de Chicago en 1972. En la actualidad, es profesora Henry Lee de Economía en la Universidad de Harvard y codirectora del grupo de estudio sobre género en economía del National Bureau of Economic Research’s estadounidense, en el que también dirigió el programa de Desarrollo de la Economía Estadounidense entre 1989 y 2017.

Durante su trayectoria investigadora, ha abordado diversos temas relacionados con la fuerza laboral femenina, la brecha de género y la desigualdad de ingresos, el cambio tecnológico, la educación y la inmigración. Sus logros la convirtieron, en 1990, en la primera mujer que obtuvo una cátedra permanente en el Departamento de Economía de la Universidad de Harvard. Además, ha sido la tercera mujer en obtener el Premio Nobel de Economía; la primera en hacerlo en solitario.

¿Por qué es tan importante su contribución al estudio de la brecha de género?

La mayor parte del trabajo de Goldin explora los orígenes de los problemas actuales de la mujer en el mercado laboral. De hecho, fue pionera en el análisis económico de las causas de la brecha de género. A partir del estudio exhaustivo sobre los ingresos y la participación de la mujer en el mercado laboral estadounidense a lo largo de más de dos siglos, ha explorado la dinámica de las diferencias salariales de género. Esto ha permitido abordar la complejidad de las diferencias entre hombres y mujeres desde distintas perspectivas e identificar algunas tendencias, entre las que cabe destacar las siguientes:

  • La curva en forma de U de la participación laboral femenina. En los datos compilados, Claudia Goldin observó que la tasa de participación laboral femenina en Estados Unidos durante los últimos 250 años seguía una forma de U. La participación de la mujer casada disminuyó con la transición de una economía agraria a una industrial a principios del siglo XIX, para experimentar un nuevo crecimiento a principios del siglo XX, con el impulso del sector servicios. Sin embargo, este patrón evolutivo, que dio lugar a una infrarrepresentación femenina en el mercado laboral, no solo fue el resultado de cambios estructurales de la economía, sino también de normas sociales con respecto a las responsabilidades de la mujer en el hogar, la familia y sus carreras.
  • Las expectativas marcadas por las experiencias educacionales de generaciones anteriores impactaron en las decisiones que han retrasado la convergencia de los ingresos laborales entre hombres y mujeres durante el siglo XX. Es decir, muchas de las mujeres que se hicieron adultas en los dos primeros tercios del siglo anterior no cursaron estudios superiores porque no imaginaban el impacto que podría suponer para su participación en el mercado laboral. Además, los cambios sociales son lentos porque muchos factores afectan a la población de diferentes maneras dependiendo de su ciclo de vida y de cuando nacen.
  • La maternidad y la asunción de una mayor carga de responsabilidades en el hogar son factores clave que distancian a las mujeres del desarrollo de su carrera laboral. Goldin ha demostrado que, aunque parte de la brecha de género puede explicarse por diferencias en la educación o el puesto de trabajo, estos son elementos que han perdido importancia. La mayor parte de las diferencias actuales se producen dentro de la misma ocupación y emergen, principalmente, con el nacimiento del primer hijo o hija. Los resultados de sus investigaciones sugieren que la falta de flexibilidad laboral contribuye a que la maternidad tenga ese efecto en la vida laboral. Esto se debe a que, en la mayoría de los puestos de trabajos, existe una penalización en los salarios asociada con la flexibilidad necesaria para permitir a la mujer ejercer como cuidadora principal.

Por tanto, el trabajo histórico realizado por Goldin aporta información muy valiosa para entender que el crecimiento económico no tiene por qué reducir la desigualdad de género. En la actualidad, la persistencia de la brecha de género está relacionada con la distribución desigual de las tareas domésticas. Es crucial fomentar la participación de los hombres en el cuidado y la crianza para eliminar roles y estereotipos de género que afectan al desarrollo laboral de las mujeres y perpetúan la situación de desigualdad.