Figuras relevantes en la igualdad laboral: María Luz Morales, la primera mujer directora de un diario nacional

Retomamos la sección dedicada a Figuras relevantes en la igualdad laboral, cuyo objetivo es visibilizar la labor de personas que han logrado hitos importantes en este ámbito. En esta ocasión, nos centramos en la figura de María Luz Morales, pionera en el periodismo cultural y escritora española del siglo XX, que se convirtió en la primera mujer en dirigir un diario de tirada nacional en España. Se trata de una figura clave del siglo pasado, que llegó a ser conocida como “la gran dama de la prensa”.

¿Quién fue María Luz Morales?

María Luz Morales nació en A Coruña en 1889, pero siendo muy pequeña se trasladó a Barcelona con su familia. Allí estudió en el Institut de Cultura per la Dona y cursó la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Nova. Tras finalizar la etapa universitaria, decidió ejercer el periodismo, una profesión poco habitual para las mujeres de la época. Su primer trabajo fue en la revista El hogar y la moda, que llegó a dirigir durante cinco años. En 1924, entró a trabajar en La Vanguardia, en la sección Vida Cinematográfica, para la que firmaba con el seudónimo de Felipe Centeno, y fue la primera mujer en formar parte de la redacción. Cuando empezó a reconocerse la calidad de su trabajo, comenzó a firmar con su nombre.

Sus críticas cinematográficas captaron la atención de la productora Paramount Pictures, que, después de convocarla a una entrevista sin saber que era una mujer, la contrató para la asesoría literaria de sus películas. Con la llegada del cine sonoro, también se dedicó a la traducción y adaptación de los diálogos.​ Compaginó todas estas ocupaciones con una colaboración en el diario El Sol, donde se encargó de la sección La mujer, el niño y el hogar entre 1926 y 1934.

Fue una mujer comprometida con los derechos de las mujeres. Presidió la Residencia Internacional de Señoritas Estudiantes de Barcelona, se implicó en la Conferencia Club de Isabel Llorach y trabó amistad con autoras como Gabriela Mistral o Elizabeth Mudler. Así mismo, desarrolló una intensa labor literaria, enfocándose en la literatura infantil mediante la adaptación de obras maestras de la literatura, que fueron publicadas en la editorial que dirigía, Ediciones Araluce. Publicó novelas como Balcón al Atlántico y relatos como los reunidos en Historias del décimo círculo. También representó a la Asociación de Escritores Galegos creada en 1936 en Santiago de Compostela y, a principios de julio de 1936, participó en las celebraciones por la aprobación del Estatuto de Autonomía de Galicia.

Tras la sublevación militar, La Vanguardia queda a cargo de un comité obrero formado por las personas trabajadoras y ella, como única mujer de la redacción, es elegida directora. Así, se ganará el título de «La gran dama de la prensa». Ocupa este cargo hasta que, en 1939, se destituye a todos los miembros de la redacción y se les prohíbe escribir en cualquier medio. No obstante, María Luz continuará creando contenido bajo seudónimos como Ariel o Jorge Marineda.

¿Por qué es tan importante su contribución a la igualdad laboral?

María Luz Morales aceptó la dirección del diario La Vanguardia sin la menor intención de hacer política; solo quería dedicarse al periodismo. Sin embargo, fue represaliada por la aceptación del puesto y estuvo encarcelada en un convento de Sarriá habilitado como prisión. Pese a que retomó el periodismo con su firma, su trabajo quedó, en cierta forma, olvidado. No obstante, su papel al frente del periódico supuso un avance clave para la visibilización del trabajo de las mujeres en los medios.

Fue pionera en el ámbito del periodismo cultural, difundiendo las manifestaciones culturales de su tiempo desde una idea global de la cultura y no desde la particularidad de una sola disciplina. Su saber hacer la situó como un referente femenino en los distintos ámbitos en los que trabajó: periodismo, traducción, literatura, teatro, etc. De hecho, recibió numerosos premios y distinciones: Medalla y Diploma de Caballero de las Palmas Académicas de Francia (1956), Premio Nacional de Teatro (1963), Premio de periodismo barcelonés Eugenio d’Ors (1970) o el Lazo de Isabel la Católica (1971), entre otros.

Su ejemplo sigue inspirando a muchas mujeres para ocupar espacios de poder y liderazgo en los ámbitos del periodismo y el audiovisual. Como reconocimiento a su figura, se han creado dos premios: el Premio de Periodismo Feminista María Luz Morales del Observatorio Cultural de Género del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet y el Premio María Luz Morales investigación audiovisual de la Academia Gallega del Audiovisual. Además, se ha creado el Programa María Luz Morales, un campus especializado en la información en la crítica de cine y series para honrar su trayectoria.