Como todos los años, el 3 de diciembre, se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Esta fecha fue proclamada como tal por las Naciones Unidas en 1992, con el objetivo de promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, así como sensibilizar sobre su situación en todos los aspectos de la vida. El lema elegido este año es “Nada sobre nosotros sin nosotros”, que resalta la necesidad de potenciar el liderazgo de las personas con discapacidad para garantizar un futuro inclusivo y sostenible para todas las personas.
Para lograr la inclusión social de las personas con discapacidad es necesario lograr aumentar su incorporación al mercado laboral. Las personas con discapacidad, en particular las mujeres, se enfrentan a enormes barreras actitudinales, físicas y de la información que dificultan el disfrute de la igualdad de oportunidades en el trabajo. En comparación con las personas sin discapacidad, las personas con discapacidad experimentan mayores tasas de desempleo e inactividad económica y están en mayor riesgo de exclusión social.
Participación en el mercado de trabajo
Según datos de la Encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia 2020 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 4,38 millones de personas (94,9 de cada mil habitantes) con algún tipo de discapacidad, de las cuales un 59% son mujeres. Además, en relación con el empleo, los datos muestran que el 35,3% de las personas de 16 a 64 años con discapacidad oficialmente reconocida en 2022 estaban activas. Esta tasa de actividad era 42,7 puntos inferior a la de la población sin discapacidad y aquí es donde realmente reside el problema. A día de hoy siguen existiendo grandes barreras de acceso al empleo de las personas con discapacidad.

Desgranando estas cifras en función del sexo: el 36,3% de las mujeres de 16 a 64 años con discapacidad oficialmente reconocida eran activos frente al 82,9% de los hombres con discapacidad. Lo que muestra una diferencia de 46,6 puntos porcentuales. Por otro lado, el 34% de las mujeres de 16 a 64 años con discapacidad oficialmente reconocida eran activas frente al 73,2% de las mujeres sin discapacidad. Lo que muestra una diferencia de 39,2 puntos porcentuales. Existe, por tanto, una brecha del 6% en relación con la tasa de actividad entre los hombres y mujeres con discapacidad debido a que, aunque las diferencias porcentuales son menores, esto es debido a que también existe una brecha de género del 12% entre las personas con discapacidad. Esta brecha se encuentra también en otros indicadores relacionados con el empleo. Así, existe una brecha del 6% en la tasa de empleo entre hombres y mujeres con discapacidad y una brecha del 5% en la tasa de paro.
Así pues, estas cifran evidencian que es necesario avanzar hacia un mercado de trabajo inclusivo que, desde el paradigma de la igualdad de oportunidades y la no discriminación, aborde el empleo de las personas con discapacidad como una oportunidad para toda la sociedad.
Segregación ocupacional
La segregación ocupacional (proceso por el cual los hombres y las mujeres acceden al mercado de trabajo de forma diferenciada, con tendencias claras de posicionamiento en unos determinados sectores de actividad) no es algo ajeno a las personas con discapacidad. Este fenómeno está detrás de situaciones todavía existentes como la brecha salarial. Así pues, según los datos más actuales del INE, el salario medio de las mujeres con discapacidad en 2022 fue 20.898,9 euros frente a los 22.938,4 euros de los hombres con discapacidad.

Calidad en el empleo
Un empleo de calidad es aquel que apuesta por una reducción de la precariedad y de la temporalidad, mejorando la estabilidad de las personas trabajadoras. Tras las reformas en materia de contratación introducidas por el Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral, la garantía de la estabilidad en el empleo y la transformación del mercado de trabajo, se empiezan a ver ciertas mejoras en la calidad del empleo. Así, algunos datos que se pueden encontrar en el estudio El Empleo de las Personas con Discapacidad del INE son:
- El 90,4% de las personas con discapacidad trabajan como asalariadas (5,5 puntos más que las personas sin discapacidad).
- El 77,8% de las personas con discapacidad que trabajaban por cuenta ajena tienen contrato indefinido.
- El 81,9% de las personas ocupadas con discapacidad trabaja a jornada completa (una proporción inferior en casi cinco puntos a las de las personas trabajadoras sin discapacidad).
Participación, segregación ocupacional y calidad del empleo, son variables que muestran que aún queda mucho por andar en el campo de la igualdad laboral de las mujeres con discapacidad.
Desde la Consellería de Empleo, Comercio y Emigración de la Xunta de Galicia desarrollamos políticas destinadas a fomentar la actividad laboral del colectivo para favorecer su inserción en el empleo ordinario, como por ejemplo el programa de incentivos a la contratación por cuenta ajena y a la formación en donde, además de favorecer la contratación de personas con discapacidad, se ofrecen ayudas para la adaptación de puestos de trabajo de personas con discapacidad. Desde aquí animamos a todas las empresas a contratar a personas con discapacidad porque beneficia tanto a la organización como al conjunto de la sociedad. Aporta ventajas competitivas, mejora el clima laboral y contribuye al desarrollo inclusivo y sostenible.