Año internacional de la mujer agricultora. El impacto en Galicia

Las Naciones Unidas han declarado el 2026 como el Año Internacional de la Agricultora. Una fecha para poner en valor el papel esencial que desempeñan las mujeres en los ecosistemas agroalimentarios. Estas mujeres son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria, la nutrición, la resiliencia económica y también son grandes cuidadoras de la biodiversidad a nivel mundial. Esta conmemoración contribuirá a visibilizar el imprescindible trabajo que desarrollan las mujeres en el sector agroalimentario y a sensibilizar en la brecha de género que persiste en esta industria, siendo una de las principales economías a nivel mundial.

El sector agroalimentario se configura como una industria esencial para la economía española y gallega. Según el Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo. Informe 2024 elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, IVIE el sector agroalimentario representó en 2024 el 8,6 % del PIB y el 11,5 % del empleo en España, porcentajes que superan la media Europea y que nos sitúan en la cuarta posición como exportador agroalimentario de la UE-27. Además, según una reciente publicación de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), en 2022, la producción agraria española supuso el 12% de la producción agraria total de la UE. En Galicia el sector corresponde al 6,4 % del PIB, empleando a 100.000 personas y alcanzó en 2024 un volumen de exportaciones superior a los 4.000 millones de euros.

Representación de las mujeres en el sistema agroalimentario

Los sistemas agroalimentarios son un imprescindible motor de empleo para las mujeres en todo el mundo. Según el informe “La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios” elaborado por las Naciones Unidas, en 2019, el sector agroalimentario ocupaba al 36% de las mujeres a nivel mundial y al 38% de los hombres. Pese a los altos porcentajes, la tasa de empleo ha disminuido 10 puntos porcentuales desde 2005.

En las últimas décadas, el sector agroalimentario ha vivido importantes transformaciones derivadas especialmente de los procesos de digitalización, la sostenibilidad, las novedades regulatorias y los cambios en el consumo. Sin embargo, los retos derivados del cambio climático, el incremento de los costes de producción a nivel mundial, la escasez de mano de obra o las actuales exigencias regulatorias, han tenido un impacto directo y desigual en el sector agroalimentario, perjudicando especialmente a las mujeres trabajadoras. La brecha en las dificultades de acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos entre hombres y mujeres se amplió de 1.7 puntos porcentuales en 2019 a 4.3 puntos porcentuales en 2021.

La brecha La industria agroalimentaria española también encuentra numerosos desafíos. El estudio Mujeres rurales. 20 años avanzando en igualdad identifica por un lado la despoblación del rural, que se complementa con una sociedad envejecida (el 30 % de la población rural supera los 65 años frente al 21 % urbano) y un éxodo de las mujeres a la urbe, lo que resulta en una masculinización de la industria y una falta de personas trabajadoras jóvenes.

Las mujeres en el sector agroalimentario continúan acumulando diferencias salariales con respecto a los hombres, según datos de FADEMUR, las mujeres del sector agrario español con contratos indefinidos en 2023 ganaron un 3,2% menos que los hombres, y aquellas con contratos temporales, un 7,6% menos. Sigue habiendo una clara masculinización en la titularidad de las explotaciones agrarias y en el empresariado rural, persiste la escasa presencia de mujeres en los órganos directivos de las asociaciones y las mujeres rurales continúan cargando de forma mayoritaria con las tareas domésticas y el cuidado de menores y dependientes. Pese a esto, los avances son notorios y cada vez encontramos a más mujeres gestoras de producción, innovación, transformación, creación y liderazgo.

La ONU afirma que si se consiguiera eliminar la brecha de género en la producción agrícola, el producto interno bruto mundial aumentaría un 1%, lo que a su vez, contribuiría a reducir la inseguridad alimentaria mundial en unos dos puntos porcentuales y supondría que 45 millones de personas dejaran de padecerla.

Las mujeres agricultoras en Galicia, un pilar fundamental

En Galicia, las mujeres agricultoras son un motor imprescindible del sector. Según el Censo Agrario del 2020, Galicia es la comunidad autónoma con mayor porcentaje de mujeres al frente de explotaciones agrícolas alcanzando el 48% (las mujeres dirigían en 2020, 36.247 explotaciones de las 75.451 existentes), muy por encima de la media estatal que es del 28,6%. A su vez, según el informe “Mujer y agrocooperativismo en Galicia” elaborado por el Sistema de Asistencia Virtual para el Cooperativismo y la Economía Social (SAVES) de la Universidad de Vigo, el promedio de mujeres socias en las cooperativas agrarias gallegas es de un 46,81% y la media de mujeres por cooperativa es de 47, cercana a la de los hombres que asciende a 54.

Sin embargo, según el informe del SAVES, las mujeres ocupan el 31 % de los puestos en los consejos rectores de las cooperativas agrarias y tan solo el 19% el rol de presidentas. A su vez, en las últimas dos décadas en Galicia se han aprobado 9.000 expedientes de incorporación de jóvenes a la actividad agroganadera de los cuales el 40% corresponden a mujeres.

Pese a que las mujeres agricultoras continúan sufriendo multitud de desigualdades, estas cifras nos muestran que en Galicia, la situación es más favorable y que su porcentaje de participación es similar al de los hombres, reafirmando su contribución esencial a una economía que representa el 6,4 % del PIB gallego.

Desde la Xunta de Galicia y desde la Secretaría General de Empleo y Relaciones Laborales implementamos estrategias para favorecer el empoderamiento y el desarrollo de las mujeres en el sector agroalimentario. Con la Ley 7/2023, de 30 de noviembre, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres de Galicia impulsamos medidas específicas para garantizar la igualdad de oportunidades de las mujeres rurales, como la creación del Estatuto de la Mujer Rural o el Observatorio de las Mujeres Rurales y del Mar. A su vez, las diferentes líneas de apoyo a la incorporación al sector agroganadero aplican una discriminación positiva a favor de las mujeres, por lo que cuatro de cada diez nuevas incorporaciones desde 2016 son mujeres. En lo respecta a la formación, casi la mitad del alumnado de los centros de formación y experimentación agraria son mujeres y destinamos anualmente más de 4,3 millones de euros al asociacionismo femenino y a los programas de promoción de la igualdad, especialmente en el rural, entre otras medidas para garantizar la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en la agricultura.