Desde hace once años, el 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que, junto con la Declaración de Beijing, constituye uno de los dos grandes hitos en el fomento mundial de la igualdad de género y la emancipación de la mujer. Alcanzar la igualdad de género real y efectiva en el ámbito científico es clave para un futuro justo. A pesar de su importancia y de que se han producido avances notables, mujeres y niñas siguen encontrando obstáculos y prejuicios en sus carreras científicas. Para cerrar esta brecha, es necesario desafiar estereotipos, visibilizar el trabajo realizado por mujeres en esta materia, apoyar el avance femenino con programas específicos y fomentar ambientes inclusivos con políticas de diversidad e igualdad.
Con motivo de esta conmemoración, queremos reflexionar sobre el papel fundamental que desempeñan las mujeres y las niñas en el progreso del conocimiento y la innovación y sobre las barreras y sesgos que limitan su participación plena en estos campos. Este año, bajo el lema «Sesgos de género en Inteligencia Artificial», la atención se centra en cómo los prejuicios de género influyen en el diseño de las tecnologías y en cómo podemos trabajar para eliminar estas distorsiones.
Participación femenina en la ciencia en Galicia
De acuerdo con los datos de la Unidade de Muller e Ciencia de Galicia, en las últimas décadas, las mujeres han logrado avances importantes en diferentes áreas y están contribuyendo de manera significativa al desarrollo científico. Sin embargo, aún existen brechas de género en ámbitos tales como la innovación, las posiciones de liderazgo o los salarios.
- En el ámbito educativo gallego, el 56% del alumnado universitario son mujeres, pero solo el 27% se matricula en áreas científico-tecnológicas. Su presencia se concentra en ámbitos como el de Ciencias de la Salud, siendo muy baja en disciplinas técnicas. Esta tendencia en la elección de carreras tiene un impacto importante en las oportunidades laborales de las mujeres, ya que limita sus opciones de empleo en algunos sectores del mercado de trabajo, especialmente en los más demandados en el mundo productivo actual.
- En el ámbito de la docencia y la investigación, se observa una clara desigualdad en la presencia de mujeres, especialmente en categorías profesionales superiores. La representación femenina es menor en todos los niveles salvo en el de profesor ayudante, y ocupan solo el 28,4% de las cátedras y un 9,8% de los puestos eméritos, reflejando la desigualdad en el acceso a posiciones académicas de prestigio.
- En lo que respecta al mercado laboral, el acceso de las mujeres es más limitado y sus condiciones laborales son más precarias. La desigualdad salarial sigue siendo una realidad y la presencia femenina en puestos de dirección, escasa. Además, las mujeres tienden a concentrarse en ciertos sectores y ocupaciones específicas (segregación horizontal).

Sesgos de género en la inteligencia artificial
La baja representación femenina en el sector STEM – referido a las disciplinas de Ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering) y Matemáticas (Mathematics) – se une a la desigualdad en el campo de la investigación. Según la UNESCO, solo el 30% del personal investigador en todo el mundo son mujeres, y en áreas como la tecnología y la inteligencia artificial (IA), la presencia femenina es aún menor.
La IA se ha convertido en un agente transformador de la vida cotidiana, prestando asistencia en distintas tareas. Sin embargo, uno de los desafíos más importantes y menos visibles es el de los sesgos de género que se infiltran en estos sistemas, que son el reflejo de los datos con los que se entrenan y de los prejuicios existentes. Si ese conjunto de datos contiene elementos que implican o fomentan la desigualdad, los algoritmos no solo los reproducen, sino que también los amplifican.
Esta problemática tiene repercusiones reales: desde sistemas de reconocimiento facial con mayores índices de error para mujeres y personas de color, hasta asistentes virtuales que emiten respuestas sesgadas o que consolidan prejuicios. En el campo de la IA, la presencia de sesgos de género no solo perpetúa las desigualdades, sino que también puede acarrear graves consecuencias en la toma de decisiones en ámbitos como el laboral, el financiero o el sanitario.

Por tanto, la diversidad en la ciencia y en la tecnología no es solo una cuestión de equidad; es una estrategia clave para mejorar la calidad y la innovación. Cuando las mujeres y las niñas participan activamente en estas disciplinas, aportan perspectivas diferentes, soluciones más inclusivas y menos sesgadas. En el contexto de la IA, la diversidad en los equipos de desarrollo es particularmente crucial. Se ha demostrado que grupos heterogéneos son más propensos a detectar errores, identificar sesgos y crear tecnologías más justas.
Una ciencia sin sesgos de género
Eliminar los sesgos de género en IA y en la ciencia en general requiere compromiso, educación, políticas inclusivas y un cambio cultural. El futuro de la ciencia debe dar espacio a todas las voces, permitiendo que las niñas se imaginen como científicas y asegurando que la tecnología no perpetúe las desigualdades.
Es fundamental continuar impulsando políticas de igualdad dirigidas a eliminar barreras, estimular las vocaciones femeninas en áreas donde su presencia es reducida, ofrecer apoyo a las investigadoras y visibilizar su trabajo para que obtenga reconocimiento. En este contexto, la Unidade Muller e Ciencia en Galicia trabaja para eliminar los desequilibrios de género que puedan surgir en la formación científica de las mujeres, en la investigación, en la innovación y en la gestión de la I+D+i. Además, esta unidad se encarga de integrar la perspectiva de género como elemento central en los estudios y actividades científicas.