Cómo detectar la discriminación laboral

Son numerosos los textos legislativos o de acción local y universal que hacen referencia a la no discrimación en diferentes áreas. En nuestro contexto, el artículo 14 de la Constitución Española indica la igualdad de todas las personas españolas ante la ley. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea titula su artículo 21 “No discriminación”. En el panorama internacional la Declaración Universal de Derechos Humanos otorga los mismos derechos a todas las personas.

Este derecho universal se aplica también en el contexto laboral. Entre los textos legislativos que regulan este concepto destaca el Estatuto de los Trabajadores que recoge el derecho de las personas trabajadoras a no ser discriminadas en el ámbito laboral por el origen racial o étnico, el sexo, la religión, la discapacidad, la orientación sexual, la afiliación o no a un sindicato o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Qué es la discriminación laboral

Las empresas están obligadas por legislación a adoptar medidas que promuevan la no discriminación laboral y la igualdad de oportunidades. Gracias a estas normativas, las organizaciones son cada vez más transparentes en el trato a su personal e implementan medidas específicas que contribuyen a identificar, prevenir y mitigar la discrimación en el trabajo.

Podemos distinguir dos tipos de discriminación laboral: la discriminación laboral directa y la indirecta. La discriminación laboral directa es fácil de detectar, pues evidencia una desigualdad entre las oportunidades a las que puede acceder el personal de una misma organización. La brecha salarial por razón de sexo es una forma de discriminación directa, pues por el simple hecho de ser mujer u hombre, la remuneración recibida por realizar el mismo trabajo es diferente. Sin embargo, las prácticas de discriminación indirecta son más difíciles de reconocer, pasando habitualmente desapercibidas pero impactando de igual forma a las víctimas. Se produce una práctica discriminatoria indirecta cuando una empresa realiza una formación fuera del horario laboral, a última hora de la tarde o en fin de semana. Esta medida, implica que las personas que asumen los cuidados en el ámbito familiar, en su mayoría mujeres, no puedan acudir por tener que atender a su esfera personal. De esta forma, la trabajadora no podrá continuar su formación por lo que estará en desventaja con el resto del personal.

La discriminación laboral tiene un impacto real en la vida de las personas, produciendo efectos negativos y oportunidades laborales y vitales desiguales entre personas trabajadoras de una misma organización. Las personas que sufren discriminación en su lugar de trabajo tienen una menor motivación y empeoran su rendimiento, lo que se traduce en una pérdida de productividad que afecta directamente a los resultados de la empresa. A su vez, problemas como la ansiedad, el estrés u otros trastornos de salud mental y física son recurrentes en personas que sufren discriminación laboral, esto puede resultar en bajas médicas y en un impacto negativo en el bienestar y en la salud mental y física de la persona. La discriminación laboral también tiene un impacto en el absentismo y en la alta rotación de personal, lo que afecta no solo a los resultados de la empresa, sino también a su imagen pública y reputación.

Cómo detectar la discriminación laboral

Compartimos algunas medidas que contribuyen a la detección de actitudes discriminatorias en el trabajo, especialmente aquellas vinculadas a la igualdad laboral entre mujeres y hombres:

  • Desigualdad en el trato y en las condiciones. Una de las formas más comunes de ejercer la discriminación laboral se identifica por mejorar las condiciones de una persona sobre otra del mismo rango. Esto afecta de forma mayoritaria a las mujeres y se manifiesta a través de desigualdades salariales, asignación de tareas de menor responsabilidad, ausencia en la representación pública de la compañía o menos oportunidades de promoción interna.
  • Segregación por razón de sexo en los diferentes niveles de la organización. La segregación laboral vertical atiende a una distribución desigual de mujeres y hombres en los diferentes niveles, con menor representación de mujeres en puestos de alta dirección y liderazgo. Es imprescindible que las empresas cuenten con medidas que favorezcan la diversidad y la promoción interna de las mujeres para prevenir estas situaciones.
  • Necesidad de adaptación de puestos de trabajo. Es indispensable que las empresas respeten las necesidades de las mujeres durante el embarazo, la lactancia y la maternidad, ya que es probable que en estos períodos sea necesario adaptar el puesto de trabajo. Lo mismo pasa con mujeres víctimas de violencia de género, que pueden tener unas necesidades específicas para que su trabajo y su vida personal convivan de forma digna.
  • Comentarios inapropiados y acoso verbal. Las empresas han de adoptar medidas para actuar frente a una situación de discriminación directa a través de la palabra y el lenguaje verbal. Comunicarse con alguien de forma peyorativa haciendo referencia a su físico, sus creencias, su orientación sexual o cualquier otra faceta que afecte a su realidad social está prohibido en el lugar de trabajo.

Cómo pueden actuar las organizaciones para prevenir casos de discriminación laboral

Las empresas han de actuar de forma responsable y coherente para prevenir situaciones de discriminación laboral. Es imprescindible instaurar políticas y prácticas que velen por la no discriminación y la igualdad laboral entre mujeres y hombres, comunicando de forma clara la cultura y los valores de la empresa, así como los protocolos vigentes. Analizar datos (igualdad salarial, procesos de selección, hábitos de rotación…), realizar planes de igualdad, promover una cultura inclusiva y proporcionar la formación necesaria en materia de igualdad laboral y no discriminación es también indispensable para construír un ambiente diverso e inclusivo. La implantación de canales de comunicación confidenciales y el apoyo y acompañamiento de víctimas, así como la revisión de posibles denuncias, es una herramienta necesaria para proteger a las personas trabajadoras y priorizar su bienestar.

Por suerte en España contamos con una legislación sólida en relación a la igualdad y la no discriminación laboral. Esta legislación, entre otras cosas obliga a las empresas con 50 o  más personas trabajadoras a contar con un plan de igualdad, lo que aporta un marco legal desde el que trabajar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

Desde la Secretaría General de Empleo y Relaciones Laborales de la Xunta de Galicia trabajamos para erradicar la discriminación y las desigualdades entre mujeres y hombres en el entorno laboral, a través de la divulgación de contenidos y acciones formativas que acompañen en la contextualización del marco legislativo vigente.