En las últimas décadas, la presencia de mujeres en la industria editorial ha aumentado considerablemente. De acuerdo con los datos de la UNESCO, este sector presenta una notable feminización a nivel mundial, representando las mujeres aproximadamente el 60% de las personas trabajadoras en las industrias de libros y prensa. En España, los porcentajes son mayores: aproximadamente el 80% de los puestos de trabajo en el sector editorial están ocupados por mujeres. Sin embargo, a pesar de que parece haber una presencia significativa de mujeres en las diversas áreas del engranaje editorial, como edición, corrección, traducción, diseño gráfico, librerías y bibliotecas, persisten las diferencias en comparación con los hombres, especialmente en cuanto a los roles y niveles jerárquicos que ocupan, así como en el volumen de obras publicado. Con motivo de la celebración del Día del Libro, realizamos una revisión de la evolución de la igualdad laboral en este sector.
Las mujeres en el sector editorial
En nuestro país, aunque las mujeres leen más que los hombres y representan la mayoría del público lector, continúan publicando significativamente menos libros que ellos. En 2023, de los 60.779 libros inscritos con autoría individual en la Agencia ISBN, 36.875 eran de hombres frente a 23.850 de mujeres. Es decir, un 39,2% de los títulos publicados estaban escritos por mujeres, una cifra que, pese a haber aumentado casi dos puntos porcentuales en el último lustro, sigue sin reflejar la realidad del sector. En general, los campos con más volumen de publicaciones como la narrativa continúan copados mayoritariamente por autores masculinos. Solo ciertos subgéneros como la literatura infantil y juvenil y los libros de texto registran una mayor autoría femenina.

Esta situación también se traslada a los galardones literarios. Por ejemplo, desde su creación en 1901, solo 18 mujeres (15% del total) han recibido el Premio Nobel de Literatura. Cabe destacar que nueve de ellas han sido premiadas en el primer cuarto del siglo XXI. En España, el Premio Cervantes ha reconocido solo a 4 mujeres (13% del total) frente a 41 hombres desde 1976, y el Premio Planeta tan solo ha sido otorgado a 20 mujeres (28% del total) desde 1952.
En otros roles profesionales del sector editorial también se evidencian estas disparidades. La presencia femenina es muy elevada en los campos de la traducción literaria y la corrección de estilo, en el mercado librero y la mediación cultural, en ámbitos académicos vinculados a la literatura, pero se mantienen las brechas de género en los puestos de mayor jerarquía. Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la cadena del libro, sin embargo, su visibilidad y reconocimiento siguen sin reflejar su verdadera contribución.
Igualdad laboral en el sector editorial
El papel de la mujer en los distintos campos del sector editorial se ha ido ampliando de manera exponencial, pero ese avance no ha sido suficiente para superar las desigualdades de género. Estas se evidencian en diferencias salariales, precariedad laboral, dificultades para acceder a puestos de liderazgo, sesgos en la evaluación de las obras y en el reconocimiento público. En términos generales, las mujeres en las industrias culturales tienden a percibir menores salarios y a tener empleos más inestables en comparación con sus colegas masculinos. De acuerdo con la Fundación SGAE, las mujeres sufren una segregación vertical, que las dirige a posiciones de menor liderazgo y poder, y que determina una brecha salarial en el sector cercana al 20%.

Entre los principales obstáculos que siguen enfrentando las mujeres en la industria editorial, se encuentran:
- Micromachismos y sesgos cotidianos. Actitudes y estereotipos que afectan la igualdad de género en el ámbito editorial, que menosprecian las opiniones femeninas y fomentan la asignación de tareas de menor jerarquía a las mujeres. Además, tradicionalmente, ha existido una tendencia a encasillar a las autoras en géneros considerados «femeninos», dudando de su capacidad para abordar géneros más prestigiosos.
- Falta de reconocimiento y autoría solapada. Muchas mujeres han contribuido de manera invisible al éxito de autores masculinos, traduciendo, corrigiendo o coescribiendo obras sin recibir crédito. Pese a los avances, siguen existiendo casos de plagio y apropiación del trabajo intelectual femenino y de desprecio hacia sus contribuciones.
- Dificultades para la conciliación de la vida personal, familiar y laboral.
- Acoso sexual y sexismo laboral.
- Menor proyección y sesgos en la promoción de sus obras. Las autoras suelen recibir menos recursos para la promoción y distribución de su obra.
- Techo de cristal y falta de redes de mentoría.
En los últimos años, ha aumentado la conciencia sobre las desigualdades de género en el sector editorial, y se han puesto en marcha iniciativas y políticas para fomentar la equidad. Estas acciones han tenido como resultado un mayor número de publicaciones de autoras, el ascenso de mujeres a puestos de responsabilidad y mayor presencia femenina en los premios literarios.
