Con motivo de la celebración del Día de la Igualdad Salarial el próximo 22 de febrero, queremos aprovechar la ocasión para reflexionar sobre la brecha salarial y los cambios que se han producido a lo largo del último año. En términos generales, la brecha salarial de género en el mercado laboral español ha experimentado una disminución notable durante las dos últimas décadas, del 29 % en 2002 al 17 % registrado en 2022. De hecho, el descenso se ha acelerado en los últimos diez años y, desde 2012, la brecha retributiva española se encuentra por debajo de la media europea. No obstante, más allá de los datos globales, es importante analizar si se está logrando atajar las causas que siguen sosteniendo esa desigualdad estructural para lograr la igualdad salarial efectiva.
La brecha salarial en España y en Galicia
La Comisión Europea define la brecha salarial de género como la diferencia relativa en el ingreso bruto promedio de mujeres y hombres. En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica cada año la Encuesta de Estructura Salarial (EES), que proporciona información al respecto. Según la última encuesta publicada en septiembre de 2024, en 2022, la ganancia media de los hombres en nuestro país fue de 29.381,84 euros y la de las mujeres, de 24.359,82 euros, con unos incrementos del 3,50 % y 5,12 %, respectivamente. Por tanto, el salario medio anual femenino representó el 82,91 % del masculino frente al 81,64 % registrado en la encuesta del año anterior. Esta diferencia se traduce en una brecha salarial de género del 17,09 %. Si comparamos estos datos con los de 2021 (18,36 %), se observa que se mantiene la tendencia a la baja registrada en los últimos años y, en este ejercicio, el descenso supera el punto porcentual.
Por su parte, en Galicia, el salario medio anual de las mujeres en 2022 fue de 21.912,75 euros y el de los hombres, de 26.626,89 euros, situándose la brecha retributiva ligeramente por encima de la media nacional, en un 17,70 %. Cabe destacar que, en la última década, la diferencia entre salarios de hombres y mujeres se ha reducido 5,67 puntos porcentuales en nuestra comunidad autónoma y ha disminuido más de un punto porcentual con respecto a los datos del año anterior.

A pesar de una evolución favorable de los datos, la existencia de la brecha salarial indica que las mujeres obtienen menos ingresos a lo largo de su vida. Esto se refleja en pensiones más reducidas y un aumento del riesgo de pobreza en la vejez. Aunque parece que esto se está corrigiendo, ya que los datos reflejan que la desigualdad salarial es significativamente menor entre las generaciones más jóvenes, es necesario seguir trabajando para eliminar la desigualdad retributiva y avanzar hacia la igualdad salarial real y efectiva.
Cuáles son las causas de la brecha salarial
Para eliminar la desigualdad salarial entre mujeres y hombres, es fundamental abordar todas las causas que la generan. A tenor de los datos que arroja la Encuesta de Estructura Salarial, la brecha salarial se debe a una interacción compleja de factores laborales, sociales y culturales:
- Los estereotipos y roles de género mantienen la división tradicional del trabajo que suele asignar a las mujeres funciones vinculadas al cuidado y tareas administrativas y a los hombres, roles de liderazgo y responsabilidad.
- La segregación horizontal y vertical se manifiesta en una distribución desigual de mujeres y hombres en diversas industrias y ocupaciones, así como en una representación desigual en los distintos niveles de actividad. Esto se traduce en una baja presencia de mujeres en cargos de alta dirección y liderazgo.
- Infravaloración del trabajo de las mujeres, ya que los trabajos feminizados tienden a estar invisibilizados y subestimados.
- La maternidad suele tener un impacto negativo en la trayectoria profesional de las mujeres, reduciendo sus oportunidades de empleo y generando una penalización.
- La falta de corresponsabilidad en las tareas domésticas y de cuidado perpetúa la desigualdad entre mujeres y hombres en el ámbito laboral. También provoca un efecto negativo en la carrera profesional de las mujeres al tener que dedicar más tiempo a las tareas domésticas que los hombres, lo que les impide crecer profesionalmente en igualdad de condiciones.
- La mayor contratación temporal y a tiempo parcial de las mujeres contribuye a su inseguridad económica y a la ampliación de la brecha salarial.
- La falta de transparencia en las retribuciones y la discrecionalidad para la asignación de complementos salariales.

Cambios en el último año
El descenso en la brecha salarial revela que las medidas implementadas están contribuyendo a la convergencia salarial entre hombres y mujeres. Además, los cambios en la composición del mercado laboral, como el aumento en el nivel educativo de las mujeres o un mejor acceso a sectores y ocupaciones con salarios más altos, han sido claves para la mejora de la situación. Otras medidas como el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI), la reducción de la jornada laboral o las herramientas desarrolladas para hacer efectiva la transparencia en las empresas y asegurar el cumplimiento efectivo de la legislación laboral en cuanto al principio de igual retribución por trabajo de igual valor empiezan a notarse en la reducción de la brecha salarial y el efecto irá aumentando en un futuro a medio plazo.
En los últimos años, se ha trabajado activamente en sensibilizar y concienciar a las empresas y a la sociedad en la necesidad de conocer y proponer mecanismos para continuar reduciendo la brecha salarial de género. Los datos indican que se está avanzando en la dirección correcta.